
Los relevadores bimetálicos se doblan debido a la influencia del calor, y esto da como resultado la interrupción del relé. Los contactos auxiliares cambian su posición de conmutador.
Los relés térmicos bimetálicos constituyen el sistema más simple y conocido de la protección térmica por control indirecto, es decir, por calentamiento del motor a través de su consumo.
Los bimetales están formados por la soldadura al vacío de dos láminas de materiales de muy diferente coeficiente de dilatación (generalmente ínvar y ferroniquel). Al pasar la corriente eléctrica, los bimetales se calientan y se curvan, con un grado de curvatura que depende del valor de la corriente y del tiempo.
En caso de sobrecarga, al cabo de un determinado tiempo definido por su curva característica, los bimetales accionan un mecanismo de disparo y provocan la apertura de un contacto, a través del cual se alimenta la bobina del contactor de maniobra. Este abre y desconecta el motor.
Así pues, el sistema de protección por relés térmicos bimetálicos es generalmente utilizado por ser, con mucho, el más simple y económico, pero no por ello se deben dejar de considerar sus limitaciones, entre las cuales podemos destacar las siguientes:
- Curva de disparo fija, no apta para arranques difíciles.- Ajuste impreciso de la intensidad del motor.- Protección lenta o nula contra fallos de fase, dependiendo de la carga del motor.- Ninguna señalización selectiva de la causa de disparo.- Imposibilidad de autocontrolar la curva de disparo
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